La educación y el extremismo violento

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Este 17 de marzo, la Asociación Miraismo Internacional estuvo participando en Panel Discussion on Preventing Violent Extremism celebrado en Ginebra en el marco de la 31ª sesión del Consejo de los Derechos Humanos, en el que intervino para subrayar la “la importancia de la educación sobre el hecho religioso como medio para mitigar  el extremismo”.

En su intervención, la Asociación destacó la importancia de erradicar los discursos de odio que conducen a la estigmatización y la perpetración de actos violentos por la ausencia de conocimientos veraces acerca de lo que una corriente religiosa engloba realmente.

Consecuentemente, se hace indispensable promover la información y el conocimiento cultural sobre las religiones con el fin de tener en cuenta los valores y principios que difunden, a la vez que se promueven diálogos interreligiosos para armonizar los distintos puntos de vista y enfrentar los problemas internacionales con soluciones eficaces en pro de la dignidad de todas las personas.

Los Centros Educativos, por tanto, deben ser uno de los principales impulsores del respeto y la convivencia pacífica en las comunidades, contribuyendo a minimizar el número de personas que se alistan en los grupos armados y ejecutan actos terroristas en nombre de una determinada religión, a través de la aplicación de las políticas públicas que favorezcan la formación en Derechos Humanos y conocimientos de los fundamentos básicos de las comunidades religiosas. En esta línea, la Asociación afirmo que deben: “incluir en los programas educativos el estudio de las diferentes religiones, de la misma forma que se estudian las diferentes corrientes filosóficas, políticas o artísticas; dando a conocer su historia, su ubicación geográfica, sus costumbres y sus postulados generales como una herramienta para el ejercicio de la libertad y como un mecanismo para reducir la vulnerabilidad de ciertos colectivos hacia el mensajes de violencia y extremismo”

Por su parte, los Estados deben comprometerse a destinar los recursos necesarios que fomenten una cultura de respeto y contribuyan al cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible recogidos en la Agenda 2030 de la ONU.

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